Profundo cariño une a franceses y
mexicanos. Numerosas huellas de la entrañable relación aparecen
en la vida cotidiana, en la historia, en la cultura y en el mundo
de los negocios. El objetivo de esta columna que hoy nace, es
descubrirlas.
Hablar de negocios franceses en México
es imposible sin que la mente remita de inmediato a El Palacio
de Hierro, Al Puerto de Liverpool y a Las Fábricas de Francia.
Más de alguno recordará a El Puerto de Veracruz, El Nuevo Mundo
y La Ciudad de México, todas ellas ilustres tiendas de propietarios
franceses muy mexicanos, tanto que en Barcelonnette, su pueblo
de origen, eran conocidos como les mexicains mientras que
en Europa, México y Barcelonnette eran sinónimos.
Estos franceses, orientados al mercado,
supieron complacer a las damas mexicanas y traer telas finas,
como las del ejército que vino con Maximiliano, que desplazaron
rápidamente las mantas y telas burdas de los comercios españoles.
Las Fábricas de Francia, hoy de Liverpool, fueron bazares de muebles,
porcelanas y sombreros, ambulantes en un largo recorrido por las
costas del Pacífico, hasta Mazatlán, los Altos de Jalisco, Aguascalientes
y Guanajuato. En 1891 El Palacio de Hierro introdujo el sistema
de precios fijos.
Los franceses, maestros de la buena
presencia, eran los perfumistas, libreros y sastres de la capital,
de Guadalajara y Veracruz. En la ciudad de México se concentraban
en las elegantes calles de Plateros y San Francisco, hoy Madero,
en donde atendían a su clientela en joyerías, perfumerías, tiendas
de novedades, modas, boneterías y droguerías (precursoras de las
farmacias).
El Buen Tono fue una de las empresas
más importantes del siglo 19. Ubicada cerca del actual Monumento
a la Revolución, en el DF, convirtió a la zona en la colonia La
Tabacalera. En ella coinvirtieron franceses y mexicanos. Era considerada
"une des usines les plus fortes, peut être la plus belle du monde"
(una de las fábricas más fuertes, quizá la más bella del mundo).
El Banco Nacional de México (Banamex) fue otra coinversión famosa.
Les mexicains hicieron muchas
otras empresas, como la cervecería Moctezuma, la Compañía Nacional
de Dinamitas y Explosivos, la Papelera San Rafael, Cidosa y la
textilera Río Blanco. Desde el siglo 19 influyeron en la forma
de ver la vida, en las modas y modales de los mexicanos y a su
vez fueron influidos por ellos.
Luz Ma. Silva