El cine, como cualquier producto
tecnológico, tiene diversos antecedentes y el concurso de muchos.
Los hermanos Lumière inventan el sistema más exitoso de su tiempo.
A diferencia de sus contemporáneos, Louis Lumière no hace puestas
en escena, ni emplea actores. Sus intérpretes son sus padres, su
hermano, sus empleados, sus amigos, los reyes, los políticos y sobre
todo la gente en calles y parques, que atesta las salas para ver
si se reconoce en noticieros y documentales.
De su extensa producción, L'arrivé
d'un train es la más famosa. En ella, una locomotora se lanza sobre
los espectadores desde el fondo de la pantalla, los hace sentir
que van a morir aplastados ese 28 de diciembre de 1895, en las sillas
del Grand Café de París. 7 meses después los representantes Lumière
llegan a México. Localizan el sitio apropiado para sus exhibiciones
en la calle de Plateros 9, en el entresuelo de la Droguería (farmacia)
Plateros, que ocupa la Bolsa de Valores. Siguen la estrategia Lumière:
mientras adaptan el local, ganan la voluntad del gobernante, de
don Porfirio, con una función para la familia Díaz y sus amigos
en el Castillo de Chapultepec, la noche del 6 de agosto. Repiten
las películas una y otra vez.
Todo México lo sabe, al mismo tiempo
que lee en los diarios que el espectáculo es del agrado de los personajes
más conocidos del orbe. El domingo 16 de agosto el cinematógrafo
abre sus puertas a un público que paga el boleto a 50 centavos,
como luneta de teatro o sombra en los toros. Ve: La llegada de un
tren, Disgusto de niños, Las Tullerías de París, Carga de Coraceros,
Demolición de una pared, El regador regado, Jugadores de cartas
y Comida del niño.
En cuanto el cine se vuelve rutina,
entra la segunda parte de la estrategia: filmar diversas actividades
oficiales y aspectos de la ciudad de México. Don Porfirio aparece
a caballo en Chapultepec, subiendo a su calesa y paseando con sus
ministros. En cambio doña Carmelita y sus amigas no se dejan captar
en Reforma, camino a misa de 12.
Según datos de Aurelio de los Reyes
en Medio siglo de cine mexicano, Moulinié y Churrich, franceses
radicados acá, invierten los 6 mil pesos que cuesta el paquete Lumière,
con 100 rollos. La cantidad equivale a una casa en el centro de
la capital o a un rancho cerca de Monterrey. En julio de 1897, se
inician en Puebla las películas mexicanas con una corrida de toros
del famoso matador Ponciano Díaz y la verbena del Carmen.